Durante una sesión de ‘autoregaloneo‘ feminino (compuesto por un exfoliente y emoliente corporal únicamente conocido por un puñado de mujeres originaria de alguna lejana e inaccesible tribu ecuatoriana y yo) y después de dos o tres pshhh de perfume, pensé en el olor, sus implicaciones y las poderosas sensaciones que procura el sentido capaz de analizarlas.Inmediatamente, la fragancia vaporizada me evoca Alejandría, Chipre...el azafrán, la mirra, el acanto, la canela y otras orientales especies. Porque los principales reinos árabes pudieron asentarse gracias a su comercio, porque me recuerda Zenobia reina de Palmira, la eventual Makeda, reina de saba, Laodice reina de Antioquía.
Me transporta en patios exóticos donde el sándalo y el jasmín perfuman sutilmente el aire, escondidos detrás de sontuosos palacios persas. El sonido del laúd pauta el sueño de lánguidas odaliscas echadas sobre cojines, interompido solo por lejanos sílbidos de colibries. El souk de la medina, donde las sedas importadas por los mercaderes desde Kasghar exhalan olores a miel, anís y clavos...
Casualidad o causalidad, he sido tan fiel con los perfumes como lo he sido con los hombres se acuerda.
El primero fue Diorísimo: fresco olor a muguete, alegre y despreocupado, acompañó mis años de adolescente y joven universitaria, y este chico que me hacia tilitar, ver estrellas de día con un simple beso. Lamentablemente...por el perfume (?) tenía notas segundarias demasiado complejas por mi todavía joven y cándido y voluntariamente despreocupado sentido.
El segundo...un lindo error, dinámico, cítrico. Voluntariamente exiliados y rebeldes sin causa, comimos el mundo mi lindo error y yo, pero adoré su piel y su olor y lo amé exaltadamente, irrazonablemente como lo hacen solo los adolescentes.
At last but not least, secreto conocido solo por íntimos, su actual fragancia combina naranja amarga en nota de cabeza, flor de naranja y jasmín por la nota de corazón, vanilla y miel en nota de fondo. Interesante...
Pero el olor que amo encima de todos, el que le provoca las más intensas sensaciones, es el de la albahaca. Me acuerdo del sol tibio que me envuelve en verano, y me acuerdo que conoci un hombre que me envolvía asi, como el sol. Recuerdo la libertad que ofrece al cuerpo liberado de sus atavíos, la intensa luz de día y atardeceres en terrazas...
‘El osfalto, sin duda el más sensual de los sentidos‘, pienso.
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